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Continuamos con nuestra serie de artículos “De Víceras y ceras“. En el primer artículo, iniciamos este recorrido por la evolución y los tesoros ocultos de esta prestigiosa institución. Ahora, vamos un paso más allá para seguir descubriendo algunos de los aspectos más inquietantes.

Época Moderna, modernos intereses

 

Entendemos que el miedo a la represión eclesiástica era tal que los interesados aún siguieron siendo reticentes a la disección, y de hecho, con el Renacimiento, los nuevos avances técnicos, científicos y sociales permitieron un sustrato cultural en el que el papado, a través de Clemente VII tuvo que volver a manifestar su permiso para la disección de cadáveres con fines investigadores, e incluso el propio emperador Carlos V consultó con la Universidad de Salamanca si estas actividades médicas eran permitidas (tal vez por su relación con Andrés Vesalio, que fue su médico personal), extremo que así le confirmaron y esto le animó a permitir la creación en 1550, de la primera Cátedra de Anatomía humana en España (en Valladolid, que fue además la tercera en inaugurarse en el mundo) en la que se realizaron disecciones de cadáveres humanos, según el método de la anatomía descriptiva de Andrés Vesalio, Para tal efecto, se inauguró la primera sala de disecciones en esta universidad con estas palabras:

«En cumplimiento de lo cual dichas universidades enviaron sus pareceres y vistos en el nuestro Consejo y porque por ellos consta que hay mucha necesidad y conviene para la salud humana que se haga la dicha anatomía, […] damos licencia y facultad para que en los meses de Noviembre, Diciembre, Enero y Febrero de cada año se pueda hacer anatomía de un cuerpo de los que se condenasen por delitos graves a pena de muerte y se ejecutase en ellos la dicha pena, o de los que muriesen en alguno de los hospitales, cual pareciese que más conviene a los médicos de la Universidad de esa dicha villa»

Como decimos, es en el Renacimiento cuando se abren las puertas a una sistematización del conocimiento. Hombres de ciencia como Cesalpino, Falloppio o Vesalio redactaron sus tratados de anatomía, conocedores del cambio que estaban provocando en la ciencia médica.

Vesalio, que empezó a formarse como artista antes de decidir estudiar medicina en París, y desde su perspectiva plenamente renacentista del estudiar y corregir, comenzó una ardua tarea de rectificación y refutación de los estudios de Galeno, llegando a encontrar hasta 200 inexactitudes en su obra, y comenzó un corpus ordenado de 15 libros de anatomía, dedicados a distintas partes y funciones del cuerpo. Los libros de Vesalio se publicaron extensamente ilustrados lo cual fue revolucionario, ya que hasta el momento, la literatura anatómica se basaba en la descripción, y no en la observación de ilustraciones, lo cual nos resulta casi imposible de entender desde nuestra perspectiva, tan centrados en el uso de imágenes como estamos hoy en día.

1. Ilustraciones de los textos de Vesalio

Los estudios anatómicos en esta revolución cultural renacentista encontraron una nueva utilidad que no se nos debe escapar, por ser muy conocida: la de inspiración artística para los pintores y escultores de la época… todos tenemos en mente a Leonardo en este momento ¿a que sí?.

Estos artistas no sólo se nutrieron de textos médicos, sino que, a riesgo de ser confrontados por el Santo Oficio (en esta ocasión sí, por tratarse de fines artísticos), generaron sus propios dibujos y grabados tomados del natural, de cadáveres.

Disección y vivisección. Anatomía y show

Si bien sabemos que Vesalio utilizó normalmente cadáveres de ajusticiados para sus investigaciones, que era él mismo el que ejecutaba las disecciones (al contrario que sus coetáneos, que eran auxiliados por cirujanos barberos), y que conseguía esqueletos parciales y completos en los cementerios parisinos, también sabemos que se las tuvo que ver con los tribunales de la Santa Inquisición, que llegó a acusarlo y condenarlo por haber estudiado las vísceras de un cuerpo aún latiente (se dice que Carlos V pudo evitar dicha condena cambiándola por una peregrinación a Tierra Santa, esta anécdota biográfica de Vesalio no está del todo confirmada, pero en cualquier caso, apunta la magnitud de la implicación del Belga en la investigación).

Es en esta época cuando proliferan los denominados teatros anatómicos, en los que, a cambio del abono de la correspondiente entrada, podía presenciarse -durante los 3 o 5 días que durasen las disecciones de cuerpos completos- al menos 1 vez al año, una disección en directo realizada por expertos anatomistas, siempre en los meses de más frío, en horario nocturno y en un ambiente iluminado por velas perfumadas. Las sesiones comenzaban inevitablemente por la eventración de abdomen y tórax, por ser las partes que antes se descomponen, y seguidas por brazos y piernas, que tardaban más en corromperse.

2. Teatro anatómico del Palacio del Bo, en Padua

3. Tabulae anatomicae, autopsia en el teatro anatómico, Venecia Bartolomeo Locatelli, 1719

Anfiteatro anatómico del Antiguo Colegio de Medicina de Barcelona

4. Anfiteatro anatómico del Antiguo Colegio de Medicina de Barcelona

Las lecciones de anatomía pasaron poco a poco de ser un fenómeno minoritario, dedicado sólo a estudiantes y doctores, a ser de repente eventos que revolucionaban la vida social de la ciudad en la que se celebraban, (dignas de ser inmortalizadas por pinceles de la categoría de Rembrandt en los países bajos de mediados de 1600), en 1636 la cofradía de cirujanos de Ámsterdam en un intento de regular el ejercicio de la disección pública, redujo a 1 al año el número de disecciones que podían hacerse con fines didácticos, y podemos imaginar las colas y el revuelo que dicho acontecimiento generaba, ya que en los anfiteatros anatómicos no sólo se cobraba entrada para el acceso, sino que este no estaba reservado únicamente a los estudiantes y especialistas, permitiendo que curiosos y profanos compitieran también por una localidad.

Pocos cadáveres para tanto interés

Ya instaurada la nueva necesidad del estudio anatómico directo, tanto para la medicina como para el arte, los estudiosos se encontraron con dos problemas principales: en primer lugar: la dificultad de encontrar cuerpos obtenidos, digamos que “de manera decente” es decir, sin necesidad de profanar tumbas o robar cuerpos en hospitales, ni de ser amonestados por la autoridades civiles o eclesiásticas por mercadear con estas “curiosas “mercancías, y en segundo lugar un problemilla secundario pero absolutamente ineludible: la corrupción de los restos cadavéricos.

Los métodos de conservación de los cuerpos eran casi inexistentes, mas allá de la preferencia de trabajar sobre ellos en las épocas más frías del año y durante los márgenes de tiempo reducidos que lo hicieran posible y salubre (recordemos que las cámaras de frío y el formaldehido como solución conservante, son recursos contemporáneos), y la demanda crecía y crecía.

La práctica disectiva vivió tal auge, y la necesidad de cuerpos frescos era tan acuciante, que en el S.XIX inglés se desarrolló la figura del resurreccionista, ladrones de cuerpos que profanaban sepulturas de cadáveres recientes, de hecho, el tener a sueldo a dos de estos peculiares ladrones fue el escándalo que acabó con la carrera del afamado Dr. Charles Bell, profesor de anatomía en la facultad de medicina de Londres, cuya actividad irrefrenable le convirtió en uno de los anatomistas más importante de su centuria.

5. Ingeniosas soluciones anti-resurreccionistas en el Cementerio de Edimburgo

Si no hay cuerpos, habrá que fabricar cuerpos

De modo que, volviendo un pelín atrás, nos plantamos a mediados del S. XVIII (1740), cuando un papa ilustrado (Benedicto XIV, conocido por haber vacunado contra la viruela a toda la población del Vaticano), funda en Bolonia la escuela de Cirugía, comprando para la misma la colección de “Anatomía artificial” del Dr. Galli (principalmente modelos realizados para el estudio de la obstetricia) para el estudio del cuerpo humano.

En esta escuela de Bolonia se establecerá un estudio netamente ceroplástico (es decir, especializado en el modelado de figuras con cera), en el que, Giulio Zumbo, sobre huesos reales obtenidos en los cementerios de la ciudad, iba añadiendo la cera coloreada por capas, recreando con una meticulosidad de artista de primer nivel, reproducciones que en palabras de sus contemporáneos llegaban a ser “superiores incluso al propio cadáver”.

6. Bolonia, ceroplastias anatómicas

El trabajo de modelado en cera de los talleres de la escuela de medicina se realizaba por el artista ceroplasta, sus necesarios ayudantes, un experimentado cirujano especializado en el arte de diseccionar cuerpos, y el estudio y la manipulación de los restos corporales.

7. Recración de un corazón de cera y las piezas de moldes de escayola que le corresponden. Museo de la Specola, Florencia

De las primeras piezas, elaboradas en ocasiones gracias a moldes de yeso realizados sobre órganos reales (consiguiendo copias idénticas a los elementos que intentaban recrear), y que se basaban en pormenores o zonas concretas de las anatomías (órganos, miembros seccionados), se pasó en poco tiempo al más ambicioso modelado de cuerpos completos, para los cuales llegaban a necesitarse hasta 200 cadáveres diferentes e innumerables sesiones de trabajo.

8. Ceroplástica sacra siciliana, niño Jesús Museo diocesano de Agrigento

EL uso de la cera como material artístico no es una novedad de este momento, numerosos son los usos que el modelado en cera tuvo para los escultores, desde un modo rápido de hacer bocetos tridimensionales de composiciones escultóricas definitivas, o incluso como objetillo devocional, en la forma de exvotos de cera que desde tiempos remotos llenaban las iglesias con miembros o cuerpos enteros realizados en este material. De hecho, la tradición escultórica de cera en Sicilia, ininterrumpida dese la Antigüedad Clásica es el germen de estos talleres de cera Boloñeses, ya que su fundador, Giulio Zumbo pertenecía a la escuela Siciliana.

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